Corrian mediados de los 80… salvo excepciones todos teníamos entre 13 y 17 años (el resto del mundo por descontado que no importaba). Algunos entrábamos y salíamos de las modas con una desfachatez casi delictiva. Todos, salvo excepciones, oíamos lo que nos pusieran: tanto a  Duran Duran como a los Ramones, a Erasure (Erasure!!! lo fui a ver al estadio de Vélez Sarfield) como a Gun’s & roses, a New Order como a Bon Jovi, a Sex Pistols como a Skorpions (el lento de Skorpions!!!….aimstilaviniiuu na ná, na na ná na na, ná na na ná, aimstilaviniuuuu…) qué se yo, un montón más…los argentinos teníamos además a Soda Stereo, Virus, los Cadillacs, etc…. Y casi todos abrazábamos (o lo pretendíamos) esa filia concreta como una forma de entender la vida (aunque solo fuera por diez minutos).

Luego estaban los listos, los que oian a Yes, a Genesis (con Peter Gabriel, ojo), a Pink Floyd, a Spinetta, Serú Girán…incluso había alguno demasiado listo, como mi compañero Nicolás Bravo, que no solo sabía quién era Keith Jarret sino que disfrutaba oyendo el Köhl concert!!!.

También estaban las tribus: los que oían exclusivamente su música: Punk, Heavy, Tecno, Ska, Stones, etc…, la canción latinoamericana, en fin, lo de siempre: lo que nos gustaba o lo que declarábamos que nos gustaba nos adscribía (por lo menos para nosotros mismos) a un determinado grupo.

Pero había algunos espacios libres, sin ese cortafuegos (concepto informático que no existía aún, o no lo conocíamos) tribal. Un fallo del sistema por donde se filtraban cosas que nos unia a todos, fuéramos (o mejor: sintiéramos que fuéramos) del grupo que sea.

Creo que uno de eso puntos de encuentro era este tema (de verdad lo creo), estoy seguro que nos gustaba a todos, dijéramos lo que dijéramos.

Estimado lector-escucha: encomendado por la «Confederación de tribus urbanas actuales» (CTUA) vengo en misión para pulverizar definitivamente ese punto de encuentro, para hacer todo lo posible por que cuando oigas ese tema te den convulsiones y picor, y que cada tribu, incluso en tu recuerdo, se quede donde está, ocupando el sitio que le corresponde, dando la espalda a la otra, sin fisuras ni conexiones, como debe ser (o es lo que opinan los que me han encomendado esta versión, ellos sabrán porqué).

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